La competencia entre los tenderos en el barrio Pijaos, en el sur de Bogotá, afecta significativamente los precios de la canasta familiar

 




La competencia entre los tenderos en el barrio Pijaos, en el sur de Bogotá, afecta significativamente los precios de la canasta familiar

Por: Dania Lombana

Los precios de la libra de alverja y cebolla son de los más cambiados por los tenderos, llegando a presentar diferencias entre tiendas de hasta 2.700 pesos.

En Colombia la inflación se ha mantenido a la baja en 2023. En agosto resultó ser del 11,43%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). A pesar de esto, en Bogotá se ha presentado el fenómeno del alza en los precios de alimentos de la canasta familiar. ¿Por qué sucede esto? Según un estudio realizado por el Observatorio Pulso del Consumidor de Sinnetic, entre un 8% y 22% del incremento de los precios puede venir de especulación en el canal de venta.

El barrio Pijaos, ubicado en la localidad Rafael Uribe Uribe al sur de Bogotá, es el reflejo de los resultados de este estudio. Las diferencias de los precios entre una tienda y otra denotan que existe una especulación por parte de los mismos tenderos. En una visita personal realizada al lugar se pudieron extraer la lista de precios de varias tiendas ubicadas cerca una de la otra. En ´Donde Joaco´, un establecimiento ubicado sobre la Calle 35, el precio de la libra de alverjas está en 8.000 pesos. Solo una cuadra más abajo, sobre la Carrera 11ª con Calle 36, en la tienda La Economía está en 6.000 pesos. La diferencia más notoria se da en ´El Paisa´, almacén ubicado en la Carrera 10ª con Calle 36, donde el precio es de 5.300 pesos, siendo esta cifra menor al primer valor por 2.700 pesos; y al segundo por 700 pesos. 

Los tenderos de las tiendas del barrio pijaos modifican notoriamente los precios de los alimentos. Foto: Jennifer Blanco.

 

¿Qué otros productos tienen una diferencia notable en sus precios?

Realizando el mismo ejercicio con las mismas tiendas, se ha podido identificar que la libra de cebolla larga cuesta 2.500 pesos en ´Donde Joaco´, mientras que en ´El Paisa´ el precio es de 3.500. Una diferencia de 1.000 pesos. Lo mismo sucede con la libra de papa pastusa. En el establecimiento llamado ´La Economía´, su precio es de 1.800 pesos, pero en ´El Paisa´, el precio disminuye a 1.000. Pueden ser diferencias pequeñas, pero entre un precio y otro la cuenta va en aumento.

Una particularidad que se evidenció en el ejercicio fue que el precio de la unidad de huevo y de las cubetas no variaba en lo absoluto en ninguna de las tres tiendas visitadas. 600 pesos un solo huevo y 18.000 pesos, los doce. Joaco Ruiz, dueño por 15 años de la tienda 'Donde Joaco', afirma que este es un caso particular, pues las tiendas del barrio no tienen muchas opciones para elegir distribuidoras de huevos que les den diversos precios para poder competir, por lo que es más estratégico dejar el mismo precio.

 

¿Por qué se dan estos cambios tan notorios en los precios?

Según el estudio del Observatorio Pulso del Consumidor de Sinnetic antes citado, en los establecimientos de venta de los barrios las elevaciones de los precios se dan hasta en un 43% frente a los precios de las centrales de abastos. ¿Pero cómo puede explicarse este comportamiento

Hay varios factores para tener en cuenta. La red de proveedores que tiene cada propietario de las tiendas del barrio Pijaos es diferente pues los intermediarios involucrados hacen que la llegada del producto desde la central de abasto hasta la tienda modifique sus precios y los tenderos se vean obligados a elevarlos para obtener ganancias. De acuerdo con Jorge López, propietario de la tienda ´El Paisa´ hace 3 años, una técnica de los tenderos es estar constantemente cambiando de proveedor porque a veces se aprovechan para elevar los precios a su acomodo y esto afecta la clientela. Incluso, han optado por buscar la manera de disminuir los intermediarios, encargándose del traslado desde las centrales de abasto hasta sus establecimientos de venta.

Otro factor para considerar es el manejo injustificado de los precios por razones que solo los tenderos conocen. Al preguntarle a Joaco Ruiz, dueño de la tienda ´En Donde Joaco´, es notorio como le incomodó la pregunta, pero la respondió finalmente diciendo “Muchas veces nos toca ponerles precio extra a productos porque nos llegan muy caros, la gente no ve todo lo que uno hace y a quienes se les paga para tenerles lo que necesitan a la vuelta de la casa”. Cuando se le preguntó sobre las otras tiendas y como manejaba la competencia, afirmó que había que inventarse formas para que la gente quisiera comprarle a él. Nombró el servicio a domicilio y la baja a los precios de algunos productos, “Como para que se animen”. Lo que deja ver que si hay una manipulación de precios con fines competitivos.

En conversación con Mariela Barrios, tendera del establecimiento ´La Economía´ hace 4 años, afirmó que seguirle el paso a la inflación es complicado, no pueden estar suba y baje los precios. “Cuando baja la inflación a nosotros nos toca reponer los rezagos de los costos extra que tuvimos cuando subió”. Al preguntarle por la especulación de precios la calificó como “normal”, teniendo en cuenta que había otras tiendas que le ponían competencia. “Si uno no es estratégico, se le acaba el negocio.”

 

¿Existe un ente regulador para vigilar la especulación en los precios de los alimentos?

La Superintendencia de Industria y Comercio responde un derecho de petición personalmente enviado en la que especifican que se ha establecido para la regulación de la especulación de los precios. El decreto 4886 de 2011, en sus facultades de inspección, vigilancia y control, le corresponde verificar entre otras funciones, el cumplimiento de lo relativo a la idoneidad, la calidad, la información, la información pública de precios, la publicidad, las promociones, las ofertas, la seguridad de producto.

En cuanto a las sanciones, esta especificado que se adelantan procedimientos y se imponen sanciones por violación al régimen del consumidor. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, el Art. 33 de la constitución establece una libertad económica que también es equivalente a la libertad de precios. No obstante, respondiendo a casos particulares como el caso de las tiendas del barrio Pijaos, es importante establecer un sistema de fijación de precios, con el fin de proteger el interés general, la igualdad de oportunidades y la sana competencia.

Este sistema de control de precios se establece en dos vías: la libertad vigilada y el control directo. el régimen de libertad vigilada, productores y distribuidores pueden determinar libremente los precios de bienes y servicios, bajo la obligación de informarlos al Ministerio competente. en control directo la Entidad - Ministerio - fija mediante resolución el precio máximo, en cualquiera de sus distintos niveles, que los productores y distribuidores podrán cobrar por el bien o servicio. Aquí existe una laguna importante y es que solo los productos que tengan una política de precios entran en estos sistemas de control. Igual, según el CEO de Sinnetic, Gabriel Contreras “se requiere responsabilidad individual y ciudadana. Los ciudadanos deben comparar precios y reportar elevaciones no justificadas para coordinar y controlar el comportamiento de los canales a la hora de exponer cambios de precio al consumidor”


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